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Hoy quiero regalarte una palabra de apenas siete letras. Una palabra que nace desde mi corazón. GRACIAS. Contar con tu ayuda, poder confiar en tí, recibir tu apoyo es una de las cosas más valiosas de mi vida. No es fácil encontrar a alguien que se brinde a los demás de manera desinteresada, espontánea. Alguien atento a las necesidades del otro. Sin embargo... Tú estás siempre presente con gestos que, sutilmente, brillan como estrellas de oro y me reconcilian con la humanidad. En algunas ocasiones, tu ayuda aparece cuando menos la espero. Casi una sorpresa que la vida me regala en un instante y que hace que el mundo, por tu intermedio, se vuelva mucho más acogedor. De muchas formas, con palabras, con acciones, compartes conmigo el peso de lo que debo soportar, cuando es demasiado para mí. Sé además, que tu generosidad jamás espera que el agradecimiento sea la retribución a lo que haces por mí o por otros. Nadie ve nunca el rostro de su ángel de la guarda, pero intuimos que estos ángeles existen y que su poder es milagroso y esencial para la vida. Existen personas que actúan como nuestros ángeles, que nos tienden la mano, que solucionan nuestros problemas cotidianos... Un sencillo MUCHAS GRACIAS tal vez no alcance en comparación con la ayuda que recibimos. Pero, cuando lo decimos sinceramente, nos enriquece y, tal vez, ilumine como un rayo de luz el día de quien lo escucha. Un antiguo refrán dice: "La gratitud subió al cielo y se llevó la escalera consigo". Sin embargo, creo que tú me has permitido descubrir el camino secreto para subir hasta alli. Quiero que sepas que, a veces, aun en silencio, a mi manera te digo: GRACIAS. De algún modo, ayudar a alguien es también descubrir su debilidad. Quizás por eso a muchas personas les resulta difícil agradecer. Pero tú nunca te aprovechas de conocer esos secretos míos. Qué bien hace al alma poder actuar con sinceridad, auténticamente, sin necesidad de representar ningún papel. Entregarse sin esperar nada a cambio. Sé que crees que lo que has hecho por mí no merece ningún premio, sé que te resulta natural. Pero esto despierta, aún más, mi agradecimiento, me reconforta y me anima a prometerte que siempre podrás contar conmigo. Tu compañía, tu comprensión alivian incluso los problemas que pueden parecer imposibles de afrontar a solas. La vida brinda oportunidades en momentos irrepetibles. Hoy no quiero perder esta posibilidad de agradecerte. Me gustaría poder escribir con humo de colores en el cielo: GRACIAS. Pero creo que las palabras sinceras -cuando provienen del corazón- pueden causar un efecto similar. ¿Hay algo más hermoso que poder ofrecer y recibir ayuda de amigos, familiares, incluso de quienes viven junto a nosotros? Admiro a las personas que, como tú, son capaces de percibir las necesidades de los otros, aun en esta agitada vida diaria. Cuando hacen algo especial por los demás no esperan nada a cambio. La paz del deber cumplido les brinda satisfacción suficiente y las enriquece espiritualmente. La certeza de que encontraré tu ayuda en las situaciones más difíciles, me tranquiliza y ha creado la base para confiar no sólo en ti, sino también en mí y en los demás. No tenemos nada seguro ni garantizado en este mundo. Cuanto más vivo, más confirmo esta verdad, y más compruebo que siempre necesitaré de los demás. Por eso, quiero agradecerte. Porque me has tendido tu mano y lo recordaré siempre.
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pues mmmmm....te digo con anticipacion ke nos vemos el sabado para ir al cenote!
pero es dependiendo como este el clima!
pero mux0ozz
salud0oz!
keda con naye y las pangies y caro y
luego me llaman y me dicen en ke kedaron!